Patricia Bath, oftalmóloga e inventora

En clase de Ciencias de la Naturaleza estamos hablando del cuerpo humano, los sentidos, la salud y la enfermedad. Por eso, en Lengua y Literatura hemos trabajado este capítulo sobre Patricia Bath para reforzar algunas ideas y mejorar nuestras destrezas de lectura y tener modelos para redactar nuestros textos informativos.

Patricia Bath nació en 1942, en Harlem, Nueva York. Sus padres trabajaron duro para poder proporcionarle una buena educación. Patricia era un genio, acabó la escuela secundaria en tan solo dos años y medio y contribuyó con la investigación contra el cáncer en un curso cuando tenía solo dieciséis años. Estaba destinada a cambiar el mundo.

Patricia ya sabía lo que eran el racismo o el sexismo. No conoció a ninguna mujer médica mientras crecía, y una gran parte de las facultades de Medicina de la época eran únicamente para blancos. A pesar de todo esto, Patricia tenía bien claro que quería ser médica. Después de obtener su licenciatura en Medicina en la Universidad de Howard, trabajó como médica interna en el hospital de Harlem y fue aceptada en el programa de becas de la Universidad de Columbia.

Su investigación demostró que los afroamericanos eran más proclives a determinados problemas de visión como el glaucoma. La gente que vivía en comunidades pobres no se podía permitir revisiones oculares, así que problemas de visión relativamente poco importantes podían derivar en ceguera. Patricia no podía quedarse cruzada de brazos viendo cómo se producía esta injusticia, así que impulsó la creación de la primera comunidad oftalmológica formada por voluntarios para realizar revisiones oculares. Patricia fue a barrios de su ciudad natal, Harlem, que tenían un alto índice de pobreza, y convenció a un compañero cirujano para atender a pacientes gratuitamente. Creía que “la visión es un derecho humano” y siguió adelante siendo una de las cofundandoras del Instituto Estadounidense para la Prevención de la Ceguera (AiPB, por sus siglas en inglés).

Patricia se convirtió en profesora de universidad. Fue la primera mujer que formó parte del profesorado de la Facultad de Oftalmología de la UCLA  (Universidad de California – Los Ángeles) y no solía recibir el respeto que merecía por parte de sus colegas, los cuales le asignaron un laboratorio al lado de donde guardaban los animales de laboratorio. No se dejó pisotear y rechazó el despacho. Finalmente, se convirtió en directora del programa de entrenamiento de los residentes en Oftalmología, pero se cansó de luchar contra las “barreras invisibles” de la universidad. Viajó a Europa para investigar y fue allí donde realizó su mejor trabajo.

En 1986 finalizó su invento, la sonda Laserphaco, un aparato que retira las cataratas, un gran alcance que ayudó a recuperar la vista a gente de todo el planeta. Patricia continuó trabajando con el AiPB, procurando revisiones oculares y cirugía de recuperación de la visión en todo el mundo hasta su fallecimiento, el 5 de junio de 2019.

Está ligerísimamente adaptado del magnífico libro de Rachel Ignotofsky “Mujeres de ciencia. 50 intrépidas pioneras que cambiaron el mundo“.