El género dramático

Espectadores esperan al comienzo de una obra de teatro. Fotografía de ABC.

Es muy posible que alguna vez hayas ido a un edificio llamado “teatro“. También es muy probable que, en alguna ocasión, hayas visto una “obra de teatro“. Incluso apostaría a que has participado como actor o actriz en alguna “representación teatral“.

Desde tiempos inmemoriales, los seres humanos hemos tenido la necesidad de comunicarnos. Probablemente con la intención de contar algo, de comunicarse, los hombres y mujeres prehistóricos comenzaron a imitar a otras personas, animales o a hacer determinados ritos para adorar a sus dioses. En alguno de esos actos habría, como mínimo, una intención teatral.

Pero el teatro entendido como género literario, como arte establecido, con sus normas, tal y como lo conocemos hoy, es una herencia de la Grecia Antigua. Es en esta época en la que la gente comenzó a reunirse en determinados espacios para observar cómo unos actores y actrices, durante algunos minutos, simulaban dejar de ser esas personas y se convertían en otras (en personajes). En ocasiones, en reyes, reinas o grandes guerreros, dioses y personajes mitológicos. En otras, personas normales a las que les ocurrían historias que merecían ser contadas.

Desde entonces y hasta hoy, todas las culturas y civilizaciones que conocemos han desarrollado, de una u otra forma, el arte teatral. Cada una a su manera y, como ocurre con el resto de nuestra cultura, en cada periodo de la Historia de una forma distinta. Así, el teatro de la Edad Antigua no es igual que el de la Edad Media, ni el de la Edad Moderna… como tampoco son parecidos a la gran cantidad de textos y géneros que conocemos en la actualidad.

Cuando hablamos del teatro utilizamos la expresión “dramático“. Es por esto que hablamos del “arte dramático“, que son el conjunto de destrezas y conocimientos del teatro; pero también del “texto dramático” o del “género dramático”. Como otras palabras en castellano, “dramático/a” es una expresión que tiene distintos significados y en las actividades hablaremos de ello.

El autor o autora de teatro se llama “dramaturgo” o “dramaturga” (de la misma manera que a los autores o autoras de poesía los llamamos poetas o poetisas y a los de novela, novelistas). Normalmente, un autor o autora suele escribir varios géneros. Como te puedes imaginar, hay miles de dramaturgos y dramaturgas, y los ha habido en las distintas épocas históricas. Te sonarán nombres como los de William Shakespeare, Sor Juana Inés de la Cruz, Lope de Vega, Federico García Lorca o Fernando Arrabal.

Recuerda que los textos dramáticos no están pensados para ser leídos, sino para ser representados o interpretados. Normalmente, las obras de teatro se representan en espacios llamados teatros. Teatro es, también, una palabra que tiene distintos significados, distintas acepciones. Es la actividad (la obra), pero también es el edificio (el teatro). Aunque, en realidad. el teatro puede desarrollarse prácticamente en cualquier lugar, siempre y cuando existan actores y espectadores.

Cuando acudimos a ver una obra de teatro, nos convertimos en espectadores. Quienes ponen “en escena” las obras de teatro son grupos o compañías de teatro. Una compañía de teatro está formada por actores y actrices, pero también por un director o directora y otro gran grupo de personas que, sin subir al escenario, se encargan de que haya decorado, escenarios, vestuario, maquillaje, iluminación, música, sonido…

Además, en el teatro trabajan otras muchas personas realizando oficios diversos de los que iremos hablando durante estos días.

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